Confieso que he leído XIV: No volveré a tener miedo, Pablo Rivero.

Que un actor conocido publique una novela, suele ser inquietante. Más que nada, porque uno piensa que lo que trata es de aprovechar su popularidad para vender libros, tenga o no el don de la literatura en sus manos. Pero esto no me ocurrió con Pablo Rivero, nuestro Toni Alcántara de la serie "Cuéntame como pasó". No me ocurrió porque Pablo afirmó en una entrevista, que se había tomado un año sabático en el rodaje de la serie para terminar la novela. Ello demuestra que se toma en serio el oficio y se ganó todo mi respeto. También consiguió que comprara su obra en cuanto se editó. Y no me arrepiento.

Es una buena novela, sobre todo si tenemos en cuenta que es la primera del autor. Se nota que está aún buscando su voz literaria, la segunda mitad está mucho mejor escrita que la primera, y el último cuarto goza de momentos brillantes de escritor curtido y con talento. De hecho, en esa primera mitad encontramos alguna reiteración, expresiones coloquiales en boca del narrador que no vienen a cuento, frases un tanto rebuscadas. Nada grave, pero ilustrativo. En la segunda parte, poco queda de todo esto. Progresivamente va mejorando su narrativa y el control de los diálogos. El final de la novela es brillante, muy brillante.

Los personajes están muy bien perfilados. Los odias o los amas, no te dejan indiferentes, y además lo consigue sin apenas describirlos, mediante sus actos. Tan sólo a Laura, la madre de la familia protagonista, le dedica algunos bocetos descriptivos en momentos en los que es preciso hacerlo, sin abusar de los detalles. El hijo pequeño, Mario, me recuerda por momentos a Marco, el de "Los Apeninos a los Andes", por similitudes en la cabezonería obsesiva que ambos comparten. El autor te lo hace sentir desde las primeras páginas.

La historia la maneja con maestría. Nos va preparando a lo largo de toda la novela para el desenlace que, encima, se permite decirnos en la misma contraportada del libro. Al estilo de la "Crónica de una muerte anunciada" de García Márquez, nos desvela el final antes de comenzar. Pero está tan bien pergeñada la historia, que aún cabe sitio para la sorpresa. Y no quiero desvelar nada, pero sí que puedo deciros que el desenlace os pillará de sorpresa. Y os dejará un regusto del tipo "eso lo había yo pensado en la página tal". Y hasta ahí puedo leer.

Os recomiendo su lectura. Además de pasar un buen rato, estaremos apoyando a un escritor joven que merece más oportunidades de mostrar su arte. Literario, claro, que el teatral ya lo comparte con nosotros los jueves en la 1.

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