Confieso que he leído II: Holocausto Manhattan, Bruno Nievas

Esperaba más de ti, lo confieso. Después de ponerme el caramelo en la boca e invitarme a disfrutar de la promesa de algo fresco, ágil, innovador, casi sorprendente, resulta que te empeñas en que el dulce dure demasiado y termino aburrido de darle tantas vueltas a lo mismo durante muchas páginas.

Me traes desde Auschwitz a Manhattan, del siglo XX al XXI, sin transición ni espera, sin avisar, recreándote en la violencia, quizás demasiada y dejando personajes a medio hervir. Cuándo el nombre es su mayor distintivo, llega un momento en que uno no sabe de quien estás hablando. Y me pasa. Demasiadas veces.

Tampoco tu historia soportaría el tan traído y llevado tema de la paridad. Sólo una mujer, rodeada de policías, militares, conspiradores y otros hombres absolutamente sonados, que encima es la protagonista del final, que nos trae algo del aromilla de los folletines de posguerra.

He pasado un buen rato, para qué negarlo, pero me sobraron cincuenta páginas. Tiene mérito: de algunas de Pérez-Reverte me sobran tres veces más. Y para generar suspense, no basta con dilatar el final, también hay que esconderlo. Demasiado tiempo sabiendo el desenlace de la trama principal. Pero leeré tu próxima novela. Prometes dar mucho más de ti.



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