Cuaderno de bitácora I: Ellos y el mambo.

 a mis amigos Isabel y Octavio.
07-09-2018

Hoy no calla con el mambo.  Que si ritmos africanos por aquí, que si mambo por allí. Es como la tierra más fértil que puedas imaginar, saca partido de la semilla más insignificante. Vive en el silencio de cuanto lee y los sonidos de lo que escribe y dice. Como las hadas buenas, reparte polvo de hadas cuando la ocasión lo requiere, o te muestra el camino hacia la segunda estrella a la derecha, donde viven los sueños. Esa segunda estrella a la derecha que una amiga dijo desconocer, y desde entonces no volví a mirarla igual. A mi amiga. Y se llamaba también Isabel, como nuestra reina del mambo. O de los ritmos africanos. También es casualidad que los mencionara hoy, que me he encontrado con Romaric, mi amigo de Costa de Marfil,  por las calles de Hameln, con su mp3 a todo lo que daba el volumen, esparciendo ritmos africanos por las siempre aburridas calles alemanas.


    Pero ella no calla con el mambo. Pérez Prado en primera línea. Y una amenaza de baile con nuestro querido amigo Octavio. Un mambo, claro. Y no me lo quiero perder. Me llevaré el orinal, por aquello de la risa. Estos dos no tienen desperdicio. No sé lo que habrá al final del arcoíris, donde siempre nos prometieron un tesoro, pero tiene que ser lo más parecido a mis dos amigos.

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