Leer para escribir II: leyendo a Medardo Fraile

Ayer me di las buenas noches con un relato de Medardo Fraile: "El retrato". Casi cualquier lectura del autor es perfecta para irse a la cama con un buen sabor de boca. Aunque quizás no sean los más adecuados para serenar la mente, porque suele invitar a la reflexión,  pero no siempre la literatura es un arte, depende de las manos de las que provenga,  y con Fraile uno puede estar bien seguro de que lo que va a leer merece mucho la pena.

Y la verdad es que, aparte del buen rato que pasé como lector, uno se fue con una bellísima lección de Literatura creativa. Con que sutileza, finura y delicadeza es capaz Medardo Fraile de hacernos ver los matices de las personalidades de tres de los cuatro personajes del cuento, sin mencionarlos siquiera.

Habla el relato del retrato de uno de los protagonistas, ya fallecido. Además de este personaje, aparece una familia que fue sirviente en la casa del difunto, girando la historia alrededor de una misa de aniversario de la muerte del retratado.

Pues bien, Fraile nos cuenta el despertar de los tres personajes vivos del cuento, lo que hacen hasta que salen a la calle. Con la madre, Micaela, nos lo cuenta con todo lujo de detalles, desmenuzados los actos y los porqués, así como lo que siente la protagonista. Con la hija, nos relata con minuciosidad una parte, y la otra la pasa de puntillas. Del padre dice secamente: "El señor Damián hizo al levantarse lo que siempre hacía...". 

Con esta diversidad de tratamiento en las tres descripciones nos da a entender la importancia que para cada uno de los personajes tiene los hechos sencillos de cada día, el placer de la cotidianeidad, el disfrute de sí mismo. Micaela vive cada momento, siente el agua fría en el rostro, el roce de las ropas en su cuerpo, el aroma de la mañana, el contemplar a su marido y a su hija aún durmiendo.
Luisa, la hija, es más práctica: Fraile nos cuenta su remoloneo en la cama buscando las sábanas frescas al contacto con su piel. También como prepara el desayuno, abre las ventanas para ventilar la casa, airea su cama y despierta a su padre. Nos dice mucho de su carácter.

Y el padre, resuelto de un plumazo: lo que le importa es ir a abrir el bar que regenta. Rutina, terminar lo antes posible, porque lo que le interesa es lo que viene después.

Realmente, una clase muy provechosa de Literatura creativa. Como mostrar el carácter de los personajes sin contar una sola palabra de ellos. Era muy grande Medardo Fraile.

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