Trovadores II: Alumbrando una canción.

Cuando era crío, pasamos una temporada en casa de unos familiares esperando que nuestra vivienda estuviera terminada. En la habitación en la que dormía, mi prima tenía un póster que decía "Merece la pena vivir". Han pasado más de 40 años de aquello, toda una posguerra diría yo, y aquella frase sigue vigente y actual en mi mente. Mis canciones suelen girar en torno a unos pocos temas: la alegría de vivir, la libertad y los afectos. Casi siempre van unidos, de la mano, no entiendo el amor sin libertad, ni la libertad sin el amor a la vida. El amor lo envuelve todo: tu pareja, tus hijos, tu familia, tus amigos, la tierra, la patria, grande o chica, que cada uno la entienda como quiera.



Hace ya mucho tiempo que escribí una canción sobre mi visión particular de la vida, esa lucha que siempre he mantenido conmigo mismo por conservar el optimismo, por no perder esa dosis de inocencia y niñez que todos deberíamos mantener, por saber descubrir la magia de las pequeñas cosas. La titulé "Para vivir" como homenaje a la canción del mismo título del gran Pablo Milanés. Hoy la comparto con vosotros, dedicándosela especialmente a mi amiga Blanca. Ella sabe porqué. 


Para vivir (1986)

Deja ya de lado tu niñez
y recupera el tiempo perdido,
pero guarda algo por si acaso
pudieras algún día
necesitar un poco de ingenuidad
para ser buena persona.
Que no estaría nada mal
tomarse la vida
un poco más en broma.

Cántale a la vida y al cantar
arrulla entre tus brazos aquel niño,
y no pienses más en el fracaso
que puedas resultar de madurar.
Que cada uno tendrá
una excusa en la boca
con la que demostrar
que es usted
quien se equivoca.

Deja que pase el tiempo
aunque ya no puedas más.
Descubre paso a paso
lo que esta vida te da.
Y canta y canta. 
Canta a la mañana
y no dejes que el azar
te prive de la alegría
de despertar.

No te preguntes porqué el cielo es azul
que ya no tiene remedio.
Trata de conservarlo limpio y claro
no te vayas ahora a equivocar.
Que no es ingenua la maldad
sino malintencionada, 
como los que quieren acabar
con lo poco que queda
hoy de esperanza.

Alégrate por despertar
cada vez por la mañana,
y no le des más vueltas a ese asunto
que jamás pudiste solucionar,
pues no descubrirás
lo que ronda en su cerebro.
Que alguien se ocupará
de hacer polvo tus deseos.

Busca una ventana por la que poder mirar
donde puedas ver el día
que te acaban de dar.
Y vive, y vive,
vive sin más sentido
que el de poder sentir, 
que todo en ti gira
PARA VIVIR.


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